Un estudio del Vall d’Hebron constata que los adolescentes pueden crecer «a cinco velocidades»

No hay un único patrón de crecimiento en la adolescencia. Un estudio realizado por el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona constata que existen hasta cinco patrones de crecimiento adolescente normales y no solo uno, como se creía hasta ahora, y que están determinados por el momento de inicio de la pubertad.

La investigación, liderada por el doctor Antonio Carrascosa, consultor docente sénior del Hospital Vall d’Hebron y exjefe de Pediatría de este hospital entre los años 1988 y 2015, se ha desarrollado gracias al seguimiento de 743 chicas y 710 chicos entre 1995 y 2017, informa Efe. Desde los cuatro años hasta la llegada a la edad adulta, los investigadores han recopilado datos de la talla, la velocidad de crecimiento, el peso y el índice de masa corporal de los participantes, todos ellos sin obesidad ni desnutrición.

Primer estudio en todo el mundo
Los expertos del hospital barcelonés han asegurado que es el primer estudio de este tipo que se hace en todo el mundo con un número tan elevado de participantes, un trabajo que se ha desarrollado con la colaboración del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER).

Así, una chica que debuta en la pubertad con ocho años es una maduradora muy temprana mientras que otra que debuta a los nueve es una maduradora temprana, a los 10 años es intermedia, a los 11 es tardía y a los 12 años es muy tardía.

Del mismo modo, un chico que debuta en la pubertad con 10 años es un madurador muy temprano, otro que lo hace a los 11 es un madurador temprano, a los 12 es intermedio, a los 13 es tardío y a los 14 años es muy tardío.

Según la investigación, el inicio de la pubertad «es el pistoletazo de salida para el crecimiento adolescente». Los maduradores tempranos ganan muchos más centímetros de altura que el resto a partir de los 8 años en las chicas y de los 10 años en los chicos.

La nueva clasificación muestra que, como media, las chicas maduradoras muy tempranas miden 129 centímetros de altura a los 8 años, mientras que las muy tardías miden 126 centímetros, pero a los 12 años las muy tempranas miden 157 centímetros mientras que las muy tardías miden 145 centímetros.

Patrones de crecimiento
Ambos patrones de crecimiento son normales, solo que los maduradores muy tempranos empiezan a crecer antes. Por lo tanto, un chico de 14 años puede ser el más bajo de la clase y esto no tiene que ser un hecho preocupante porque si con esta edad acaba de debutar en la pubertad es un madurador muy tardío.

El estudio muestra que, como media, los chicos y chicas de los cinco grupos llegan a los 18 años con la misma estatura, alrededor de los 167,7 centímetros en las chicas y de los 178 centímetros en los chicos.

«Es decir, cada chico crece a su ritmo y los cinco patrones son normales», ha afirmado el doctor Antonio Carrascosa. La pubertad, es decir, la aparición de los caracteres sexuales (crecimiento de los pechos en las chicas, incremento de la medida testicular en los chicos), provoca que se acelere el crecimiento, «un hecho que ya se conocía», ha añadidoel especialista.

«El problema era que, hasta ahora, no se había hecho ningún estudio en el mundo con tantos participantes sobre la relación entre el inicio de la pubertad y los diferentes patrones de crecimiento. Ahora, cuando un pediatra valore el crecimiento de un chico lo podrá hacer de una forma mucho más cuidadosa», apunta.

Estudio anterior
Los mismos autores de este estudio ya habían publicado uno similar hace ocho años pero, según Carrascosa, «no habíamos incluido tantos chicos y chicas».

La última clasificación ha reunido cien participantes más por patrón de crecimiento y más de 25.000 datos antropométricos, por lo que Carrascosa ha estimado que su teoría «está totalmente validada».

El hecho de que los pediatras usen un único patrón de crecimiento, el intermedio, como comparador ‘normal’ genera «muchos errores diagnósticos, tratamientos innecesarios y sufrimiento, por ejemplo, la administración de tratamientos farmacológicos para frenar la progresión de la pubertad en niños o niñas maduradores muy tempranos, cuando no es necesario».

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