Luces, led, frío y concentración extrema en la noche de Le Mans

La diferencia fundamental es evidente, obvia que se dice ahora: por el día hay luz natural y por la noche no. Por tanto hay que tener mucho más despiertos los sentidos a partir de las diez aproximadamente cuando se va el sol y los coches tienen que poner las luces propias, es cierto que cada vez se permiten con una mayor amplitud de miras, pero también que a veces los pilotos se ven solos en medio de una larga recta en total oscuridad. «Vas tú y tu coche rugiendo por esas carreteras, en ocasiones se viven momentos mágicos, a pesar de la dificultad es impresionante», nos cuenta Antonio García que volverá a vivir esa sensación con su Corvette.

Pero más allá de eso por la noche llega el frío y es más complicado hacer buenos tiempos, además de que la concentración debe ser máxima y el cansancio llega, sobre todo a ultima hora (algo que también sucede a mediodía) con mayor intensidad.

Pero hay más, hay un código de colores para que los pilotos distingan los coches más fácilmente, algo que es más complejo por el día. Los dorsales de LMP1 son rojos, los LMP2 azules, GTE Pro verdes y los GTE Am naranjas. Entre la rueda delantera y el dorsal, en en lateral del coche los monoplazas presentan un juego de tres LED que hacen más fácil saber los tres primeros de cada categoría. El primer clasificado tiene una bombilla encendida una sola bombilla encendida, el segundo dos y el tercero, las tres. El resto, apagadas.

También las luces son diferentes por categoría, más blanca en el caso de la categoría reina y algo más amarillenta en el resto.

Share Post :