El más horrible en la vida de Bertín Osborne

Lo que antaño había sido una más que rentable relación, con colaboraciones, programas y hasta un reality show, terminó mal. Quizás demasiado. Las Campos y Mediaset no viven su mejor momento, con el recién concluido contrato de la matriarca con el grupo audiovisual y sus hijas enemistadas con casi todo Sálvame. Pero el rencor no da buen perfil en televisión, y a sus expertos se les pasa más pronto que tarde. Nada que Bertín Osborne, capaz de hablar con Paz Padilla o Jorge Javier Vázquez sin salir escaldado, no pueda remediar con una visita a María Teresa Campos y Edmundo Arrocet, que han abierto las puertas de su casa, en venta, para una entrevista en «Mi casa es la tuya».

Después de visitar a Alejandro Sanz en Miami, Bertín Osborne se ha colado en la intimidad de la televisiva, dedicada casi toda su vida al medio catódico y con un sinfín de anécdotas que contar en la que es su primera gran entrevista con Telecinco después de dejar la cadena. Rosa de España, que se «está quedando en ná» de tanto tomar «bebida de alpiste», y Poty, encargado de cocinar en «Mi casa es la tuya» después de su polémico papel como intermediario entre David Bustamante y Paula Echevarría.

Tuvo que hacer Bigote Arrocet de anfitrión, porque María Teresa Campos estaba ausente. Se hacía de rogar la matriarca, que de tele sabe un rato. La pareja de la Campos contó lo difícil que fue la separación de sus padres de pequeños. Como no quiso elegir entre ambos, se fue de casa con doce años y medio. Primero con unos cartones en la calle. «Hasta fueron a dar parte a la Policía, pero no volví nunca más», contó Arrocet a un impresionado Bertín Osborne. Se sacó las castañas del fuego, se puso a trabajar en una mina y una panadería. Pero se volvió a hablar con su familia. Con todos, menos con su padre, al que un día se cruzó y le «giró la cara» y nunca más volvió a verlo. Hasta que visitó su tumba. «Le dije de todo y luego le di las gracias porque si no hubiera sido él así no hubiera sido yo quien soy», reveló un emocionado Arrocet, sobre una visita a la tumba de su padre, entre lágrimas.

Debió empatizar Bertín Osborne con la pareja de María Teresa Campos, porque contagiado del drama familiar contó el «día más horrible» en su vida. Todavía recuerda un 24 de diciembre, Nochebuena, al otro lado del charco. Tuvo que volar de Santiago a Miami y era el único pasajero del avión, a excepción de la tripulación. Doce horas de agonía, solo en un día tan familiar. «¿Tú sabes lo que pude llorar yo en ese avión? Mis hijas estaban en casa con su madre, mi madre vivía… Y yo me decía, soy una mierda», confesó el presentador de «Mi casa es la tuya».

Arrocet repasó su carrera artística, incluso cantando en «Viña del mar» el «Libre» de Nino Bravo, en lo que esperaban a María Teresa Campos, que obviamente se hizo de rogar.

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